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«Aprovechando» la crisis

13/07/2012

¡Caray! Dos entradas en diez días. No, no me he vuelto loca; es lo que tiene el verano, que hay menos trabajo (al menos en mi caso). Así que, allá vamos con otra entrada. Esta vez atacaremos a esa gran enemiga nuestra:

La crisis.

Crisis, crisis, crisis. Todos hablamos de la crisis. ¿Cómo no vamos a hacerlo si nos está «quitando» clientes? La muy… Y es que, cuando la necesidad aprieta, los servicios (traducción, diseño gráfico, bricolaje, etcétera) son los primeros que se van al traste. «¿Que me tengo que gastar 200 euros en traducir esta carta al alemán? Nada, nada. Mejor que lo haga mi secretaria, que habla inglés y mi cliente también entiende ese idioma.» ¿Cuántas veces habremos oído esto? Y, si lo pensamos, en parte es normal. Si el cliente lo que quiere es que el mensaje le llegue a su cliente extranjero, ¿por qué no va a recortar por ahí? Visto de otro modo, ¿cuántos de nosotros nos hacemos la página web para ahorrarnos el dinero que cuesta ese servicio? ¿Y cuántos, en tiempo de bonanza, no hemos dudado en acudir a un diseñador? Pero no hay que pensar: «Así van las cosas, si no dejan el trabajo a profesionales, ¿cómo va a salir bien?». Al final de la historia, el cliente alemán no va a hablar inglés como Shakespeare y entenderá el mensaje, que es lo que les interesa a ambas partes.

Internacionalización.

En lugar de eso, hay que buscar clientes fuera. La crisis nos obliga a ponernos en contacto con empresas de Inglaterra, Francia, Alemania, Australia, etcétera. Algo que normalmente no habríamos hecho en otras circunstancias. Aprovechemos pues que la situación en nuestro país está mal para sacar beneficio de otros países. Así, además de conseguir un sueldo digno, aportamos riqueza a nuestra tierra.

¿Qué más tiene de positiva la crisis para nosotros? Que, al igual que nosotros, muchas empresas están internacionalizándose. Al no haber trabajo en España, tienen que buscar clientes en otros sitios. ¿Y esto qué implica? Que salen a buscar clientes al extranjero. Para suerte nuestra, el nivel de idiomas en España es tan vergonzoso que muchas de estas empresas no tienen un nivel excesivamente elevado y necesitan a alguien que les traduzca e interprete. Así que, ahora es el momento de llegar a todas esas empresas y ofrecerles vuestros servicios. ¿Cómo podemos hacerlo? La mejor opción que se me ocurre es de manera directa. Recordad que los clientes directos ofrecen mejores tarifas. Eso sí, tened cuidado con las tarifas. No las bajéis demasiado con la «excusa» de la crisis ya que, subir de0,10 a0,11 euros es más fácil que de0,07 a0,11 euros. De tarifas hablaremos otro día, pero la de 0,10 euros por palabra debería ser la tarifa mínima de traducción simple (sin revisión) para el cliente directo.

«Sí, claro, como si fuese tan fácil.» Nadie dijo que fuese fácil, pero lo cierto es que, si quieres tener una tarifa digna, tienes que salir a la calle.

¿Qué tipo de clientes pueden solicitar esos servicios? Por ejemplo, constructoras. «Huy, sí, como que me voy a ir al sector de la construcción, que es el que peor está.» Cierto, pero ellos son los que más necesidad tienen de salir al extranjeros y, creedme, para una empresa que hace una licitación de un proyecto de, por ejemplo, 5 millones de euros, gastarse 1000 euros en una traducción no es dinero.

Hay que buscar clientes internacionales o que trabajen con otros países.

El cobro de esos proyectos.

Eso sí, hay que tener mucho cuidado con el cobro de esos proyectos. Yo, por desgracia, lo aprendí a base de palos. En los proyectos grandes, o se cobra la mitad antes de empezar y la otra mitad al terminar (antes de entregar) o, al menos, se cobra todo antes de entregar. Que no os dé palo. Más vale perder un proyecto de 2000 euros que perder 2000 euros trabajados.

La construcción y otras empresas.

A mí la construcción me ha salvado el invierno. Si bien es cierto que en mi caso era traducciones juradas porque mandan licitaciones al extranjero y esas deben ir juradas, también vosotros podéis gestionarlas. No ganaréis tanto como si fueseis el traductor, pero tampoco trabajaréis tanto y podréis buscar más clientes. Además, no es el único tipo de empresas que está saliendo fuera. Yo os menciono a las constructoras porque son las que me han funcionado a mí, pero las hay de todo tipo.

Todo es cuestión de buscar así que, aprovechando que estamos en verano, poneos las gafas y ¡a bucear en el mar empresarial!

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8 comentarios

  1. Muy interesante. Es verdad que todos estamos saliendo al extranjero aunque solo sea a través de las pantallas de nuestros ordenadores. Yo también he tenido varias traducciones juradas este invierno para empresas de arquitectura porque se presentaban a licitaciones para proyectos en el extranjero y son encargos muy majos.
    ¡Muchas gracias por los consejos!

    Un saludo,

    Yedra


    • Gracias, Yedra. Como tu comentario ha llegado por duplicado, te lo he puesto sólo una vez. Pues sí, lo “bueno” de la crisis es que está haciendo que nos espabilemos. Ya verás, las generaciones que vengan después de la crisis lo van a tener difícil porque habremos luchado por el último céntimo y nos habremos hecho más fuertes. 😉


  2. Muchas gracias por los consejos, sobre todos los de tarifas para clientes directos. He empezado a tener unos cuantos, y al principio dudé, por miedo, sobre qué cantidad cobrar. Ahora veo que tendría que haberles pedido un par de céntimos más. 😉 Pero lo que tú dices: es más fácil subir de 10 a 11, así que creo que voy por buen camino.


    • Gracias, Curri. Personalmente opino que a un cliente directo español (ojo) nunca se le debe pedir menos de 10 céntimos por palabra para traducciones simples. Si son con revisión, el minimísimo sería 12. De eso también hablaré, pero más hacia la vuelta de las vacaciones. 🙂


  3. Gracias, Luisa, por dejarnos, una vez más, tu visión de la profesión, tan clara, directa y valiente. Lo que propones es hacer de la necesidad virtud. Algo infinítamente mejor que quedarse sentando lamentándose. Ojalá muchos traductores sigan tu consejo y salgan a buscar clientes. Hay mucho, mucho mercado ahí fuera. Ya verás como lo de las tarifas, sin embargo, centra todos los debates. Nosotros no podemos estar más de acuerdo con tu propuesta. Ruth y yo trabajamos, casi en exclusiva, para clientes directos y en 2011 conseguimos que esa fuera nuestra tarifa media. Sí, se puede.


    • No podría estar más de acuerdo contigo, Fernando. A la gente le cuesta salir (y a mí la primera). Y en realidad no es tan difícil. Se puede y yo creo que se debe hacer; al menos si uno no quiere morirse de hambre. Es más, si me apuras, puedes empezar buscando clientes directos en España y trabajar para agencias en países donde pagan algo decente. Yo, de momento, hago eso y me va funcionando.

      Las tarifas… el eterno dilema. Escribiré sobre eso también, lo tengo en mente desde hace tiempo, pero no lo hice en su día por no herir susceptibilidades relativas a aquella famosa entrada en la que daban 5 céntimos por una tarifa buena.


  4. Luisa, una muy buena recomendación de una muy buena profesional. Gracias por compartirla.

    La internacionalización de servicios, como la traducción, es complementaria y necesaria a la internacionalización de empresas de producción, entre ellos las de construcción. Estás muy en lo cierto en que el mercado exterior es una buena fuente de ingresos en estos momentos. La otra cara de la moneda es encontar empresas que vengan a invertir a España y ofrecerles, del mismo modo, los sericios de traducción. Si bien es cierto que hoy no suele caer la moneda por esta cara. Habrá que esperar, porqiue llegará.

    El cliente directo es difícil de encontrar, y necesita de una actitud proactiva. Salir a buscarlo es necesario. No hay que esperar. Están ahí.

    Por último, refrendo al 100% lo que dices. Los proyectos de internacionalizción tienen más riesgo. Son en general licitaciones y están a la buena ventura del negocio, y en gran parte dependen del azar y la suerte el que acaben en negocio de verdad, lo que generará más servicios de traducción. Los traductores son únicamnte una parte del engranaje de ese negocio pero no son capitalistas del mismo. Por eso, se deben acometer estos proyectos con una actitud de gestión del cobro de los servicios más determinante y controlada, si cabe, con objeto de minimizar los impagos, tan frecuentes, por desgracia, también en esta crisis.
    Saludos de un seguidor.


    • Pues sí, se puede salir al extranjero a buscar servicios que se necesiten allí y también se puede (y debe) salir al extranjero a buscar cliente que quieran invertir aquí.

      Y también hay que tener cuidado con los pagos. Lo mínimo que me ha aconsejado alguien muy cercano a mí que sabe de estos asuntos es cobrar el IVA por adelantado. Aunque lo ideal es cobrar una parte.

      Yo firmé hace poco un proyecto de 4000 euros y la compañía (extranjera), me ha pagado 2000 por adelantado. Te arriesgas a que el cliente te diga que no, claro, pero es más seguro que aceptar un encargo y que luego no te lo paguen. Que te dejen colgado con 100 euros da rabia, pero con 4000…



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