Archive for the ‘Compañeros’ Category

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Asetrad X

10/10/2013

Congreso de Asetrad para celebrar su décimo aniversario.

Venga, va, que aún queda otra reseña más sobre el congreso. Llega un poco tarde, pero al menos llega. Para los que no sepan qué es Asetrad X, témome que esa X no es sexual, es la X romana del décimo aniversario de Asetrad, una de las dos asociaciones españolas de nuestro gremio de las que soy socia.

Asetrad X

Asetrad X

Aquí no voy a hablar sobre las ponencias ni los talleres. De eso ya han escrito los demás aquí, aquí, aquí y en otros que seguro que hay por allí y que yo no he podido leer . (Bueno, y yo también lo he hecho en el blog de la Xarxa, la otra asociación.) En esta entrada voy a hablar de las personas, que es lo que más me gusta.

Los congresos también tienen vida social.

No nos engañemos, en los congresos se aprende, claro que sí. Los talleres, las ponencias, todo es formación que, además, se suele ofrecer de una manera distendida, lo cual hace que sea más agradable. Pero lo que más nos gusta a la mayoría de los que acudimos a estos acontecimientos es la otra parte de los congresos: socializar.

Socios tomando café.

Socios tomando café.

Cuando se acerca un congreso, una jornada, o cualquier acto profesional de traducción, todos nos ponemos como locos de contentos. ¿Por qué? Porque a estos acontecimientos les envuelve la parte social, que es la más divertida.

Me contaba en Toledo Laura Collada que en Italia es impensable que un congreso despierte tanta pasión social. Allí es todo mucho más serio y, si viesen lo que ocurre aquí, se quedarían muy sorprendidos. Afortunadamente para nosotros, aquí es todo diferente. En España nos juntamos todos: traductores con experiencia, novatos y también estudiantes. Aprendemos unos de los otros, y disfrutamos juntos.

Traductores para todos los gustos y colores.

Traductores para todos los gustos y colores.

El reclamo de este tipo de acontecimientos multitudinario es, a veces, espectacular. De hecho, el congreso se quedó sin plazas mucho antes de que terminara el plazo de inscripción y, aún así, hubo gente que siguió apuntándose para asistir a los actos alternativos: el turismo, las cenas, las visitas nocturnas a Toledo, los aperitivos, las escapadas de compras, los tradurruners –esos traductores deportistas que se unieron para hacer una carrerita juntos– y los tradubirrers –su grupo de apoyo– que les esperaban en la meta con una cervecita.

Turismo y deporte con traductores.

Turismo y deporte entre traductores.

¿Qué tiene esto de positivo? Que llegas de buen humor… y te vas de buen humor. Como la traducción es una profesión solitaria que se puede ejercer desde cualquier parte del mundo, cada reunión es todo un acontecimiento. ¡Resulta que hay otros como tú! Sí, y salen de sus cuevas para reunirse en contadas ocasiones. Vienen de todas partes. De hecho, este año incluso tuvimos tres asetraderos que vinieron del otro lado del charco: una de Argentina, otra de Washington y el tercero de Chicago. ¡Qué glamour!

Los traductores también son amigos.

En estos saraos ves a los colegas que se han convertido en amigos por medio de la traducción y que viven lejos de ti. Con ellos sueles comunicarte por correo electrónico o a través de las redes sociales, y verlos siempre es una alegría. Tenéis tiempo para contaros batallitas y hablar de cosas más íntimas; lo normal entre amigos.

Cenando con traductores.

Cenando con traductores.

Luego están esos amigos que has hecho también vía Internet. Hoy en día, las redes sociales y las listas de distribución son un punto de reunión para muchos profesionales de la traducción. ¿Qué ocurre cuando llegas a uno de estos actos? Que los desvirtualizas, obvio. Y normalmente te encuentras con la grata sorpresa de que son como ya te los imaginabas, o al menos parecidos, y a veces incluso mejores.

Desvirtualizaciones.

Desvirtualizaciones.

Y también haces amistad con otros profesionales a los que de otro modo no llegarías a conocer porque no sabes que existen. Yo todos los años hago algún descubrimiento. El del año pasado, en la asamblea de Asetrad de Bilbao,  fue la pareja formada por Ruth Gámez y Fernando Cuñado. Nos conocimos durante la primera caña, nada más llegar. ¡Y qué gran acierto! En Córdoba, en abril, descubrí a Azote Ortográfico y a Olga Muñoz. A estas las conocía por medio de las redes sociales, y desvirtualizarlas fue muy divertido. En Madrid, en mayo, conocí a Cristina Rivela, que no sabía que existía y que me gustó desde el primer momento. Y en Toledo… En Toledo han sido más de dos. He conocido a un montón de gente agradable que me ha inspirado muy buenos sentimientos. Si me pongo a enumerarlos, no paro: Marcella Bracco, Esther González, Tony Rosado, Mamen Villalba, Sabela Avión, Pilar de Luna, Inma Hernández, Montse Cid, Gemma Suárez, Begoña Martínez, Laeticia Abihshira, y un largo etcétera.

Descubrimientos.

Descubrimientos.

La parte humana de la profesión es lo mejor de nuestro trabajo.

¿Qué me ha enseñado esto? Que la parte humana de nuestra profesión es muy importante. Por supuesto que el trabajo hay que hacerlo bien. Si uno no es un buen profesional, no va a llegar a ningún lado laboralmente hablando. Pero para hacer eso, necesitamos a los demás, incluso aunque seamos independientes. Yo os animo a todos a que salgáis de vuestras cuevas, a que os relacionéis con los demás, a que vayáis a actos traductoriles, de Asetrad o de lo que sea, porque es una inversión de la que seguro que obtendréis resultados muy positivos y beneficiosos. Cuando acaba, te vuelves a casa con una sensación agridulce: dulce porque lo has pasado fenomenal, has hecho contactos (profesionales y no profesionales), has aprendido y, además, te has divertido; y agria precisamente por lo mismo. Los colegas nos dan ánimo cuando los necesitamos, nos escuchan, nos cuentan cosas interesantes, nos hacen partícipes de sus vidas, nos ayudan cuando metemos la pata, nos piden una manita cuando están en apuros, nos dan alegría y, sobre todo, nos dan vida. Sin ellos, el trabajo sería tan tedioso, que al final no nos saldría bien.

Por tanto, ya lo sabéis, si queréis triunfar en la vida: id a congresos.  😉

Parte de la Junta Directiva de Asetrad. ¡Gracias por vuestra dedicación, chicos!

Parte de la Junta Directiva de Asetrad. ¡Gracias por vuestra dedicación, chicas!

(Algunas de las fotos son cortesía de Xosé Castro y de Pedro Cano. Gracias, chicos.)

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TraduEmprende

29/05/2013

Mi «crónica» sobre TraduEmprende.

A la vuelta de las II Jornadas de Ciencia y Traducción, donde di una ponencia cortita sobre la coordinación de proyectos autónoma, vi por casualidad (creo que en Twitter), que se iba a organizar una jornada de traducción en Madrid y que buscaban a algún profesional que la inaugurase. Como venía con la sensación de que no había aprovechado mi estancia en Córdoba todo lo que me habría gustado, mandé un correo por si les interesaba que yo fuese esa persona. Y, el lunes a mediodía, me dijeron que sí, que lo fuese.

Primero pensé en hablar también allí sobre coordinación pero, al saber que la mayoría de los asistentes iban a ser estudiantes y recién licenciados, pensé que eso no les ayudaría demasiado ya que, para coordinar, hay que tener experiencia en el campo de la traducción. Así que cambié mi discurso al del mercado laboral, que pensaba que les gustaría.

De modo que, a Madrid que me fui el día 23 de mayo. La verdad es que fueron dos días muy intensos ya que aproveché para reunirme con gente a la que sólo veo cuando voy a la capital de España o a algún «sarao traductoril».

Y llegó el momento de mi ponencia. Tengo que reconocer que estaba menos nerviosa que en Córdoba, probablemente porque ya había adquirido algo de experiencia. Aunque, ahora que nadie nos lee, en realidad era mi segunda charla en solitario. (Ojo, menos nerviosa no significa que no estuviese nada nerviosa, que por mi venas corre sangre. O eso me dicen los médicos.)

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Introducción al mercado laboral.

A modo de resumen, para que no tengáis que verlo entero si no tenéis tiempo, os contaré que en mi media hora alargada animé a los asistentes a que saliesen de su zona de confort y a que empezasen a buscar clientes. Les conté algunas diferencias sobre clientes directos y agencias; hablé sobre tarifas, dando ejemplos para que cada uno elija lo que quiere pedir (sí, sí, me encargué de recopilar tarifas reales de traductores y agencias para que se viese lo que hay por ahí, que ya va siendo hora de que salgan a la luz); traté el tema de la negociación y los descuentos; hablé de las agencias que tienen tarifas que a mí me parecen bajas (y no por eso se hacen de oro, que muchas agencias son honradas); expliqué por qué la vida social del traductor es importante y, para finalizar, comenté a los asistentes que no tuviesen miedo al fracaso, que aprendiesen de él. Tras las intervenciones de los demás ponentes, me pidieron que clausurara TraduEmprende, algo que hice encantada. A ver si tenemos suerte y pueden colgar los vídeos de las ponencias.

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¡Buenas noticias! ¡La timidez se vence!

TraduEmprende me brindó la oportunidad de desvirtualizar a algunos compañeros. Eso sí, me quedé con la ganas de conocer a otros, como a Elena Nevado, que siempre me escribe cosas muy bonitas y tuvo la delicadeza (¡gracias!) de no interrumpir la conversación que estaba teniendo cuando hablaba con Marta Stelmaszak, lo cual supuso que, al final, nos quedásemos con las ganas de vernos. Y, encima, hace un rato me he enterado de que no va a Toledo. Vaya.

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El público asistente.

Si es que, como ya comenté, la vida social del traductor es muy importante. ¿Os dais cuenta de que la mayoría trabajamos desde casa? Estamos casi todo el día solos así que, estos acontecimientos, aparte de lo que puedan enseñarnos, los necesitamos para salir de casa y «oxigenar nuestros cerebros», desvirtualizar a colegas a los que sólo conocemos a través de Internet y, ¿por qué no?, para pasar un rato agradable entre amigos, hablando también de asuntos que no tengan nada que ver con nuestra profesión.

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Sólo me queda ya felicitar y dar las gracias a Leon Hunter y a sus chicos (en especial a Lourdes Yagüe, que fue quien se encargó de cuidarme) por haber organizado esta jornada y por haberme invitado a formar parte de ella. Y gracias otra vez, Leon, por lo que has dicho de mí en tu blog.  Ayer cuando lo leí, me emocioné.

Próxima parada… Toledo. (Siempre que no salga algo entre medias, que nunca se sabe.)

PD. Si queréis leer los tuits y más entradas sobre TraduEmprende, Rafa López las ha recopilado en su blog. Y si queréis ver las ponencias, podéis hacerlo a través del blog de Leon Hunter. Las mías podéis verlas aquí:

Inauguración de TraduEmprende

Clausura de TraduEmprende

 

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Curso imprescindible de traducción jurídica y económica

24/04/2013

«Huy, si esta vez no nos habla de coordinación.» No. Esta vez voy a hacer un alto en el camino de la coordinación para recomendaros un curso.

El año pasado, durante la jornada previa a la asamblea anual de Asetrad en Bilbao, conocí a Ruth Gámez y a Fernando Cuñado. Y lo cierto es que podría decir que fueron el gran descubrimiento de Bilbao. (En casi todos los «saraos traductoriles» a los que asisto, que cada vez son más, descubro a alguien interesante.) Hablamos de traducción jurídica, de coordinación, de asociacionismo y de otros asuntos que no vienen al caso. Y lo cierto es que conectamos bastante bien.

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Ruth Gámez y Fernando Cuñado

Al poco de volver de Bilbao, me llamó Fernando. Me contó que tenían un proyecto bastante grande al que no podían dar salida ellos dos solos. Por lo visto, tras la conversación que tuvimos sobre coordinación, pensaron: «¿Por qué no podemos hacerlo nosotros también?» Y, como mi especialidad también es la jurídica, yo fui la gran afortunada a la que llamaron para colaborar con ellos.

Puedo decir que trabajan muy bien. (No en vano, los dos son licenciados en Derecho.) A raíz de aquello, cuando he necesitado algún revisor jurídico, ¿a quién he llamado? A Ruth y a Fernando.

Ya son profesores: imparten clases en el máster en Traducción Jurídico-Financiera de ICADE (en su blog tenéis una entrada en la que hablan sobre ello)  y, como estos chicos no paran, ahora se han apuntado a una aventura más:

El próximo 7 de julio dará comienzo la primera edición de un curso en línea que darán sobre traducción jurídica y económica  de la mano de Cálamo & Cran. ¿Cuál es mi recomendación? Si te interesa la traducción jurídica, no pierdas esta oportunidad. Aprenderás de la mano de dos grandes de la traducción jurídica. Tal vez aún no sean muy conocidos, pero todo es cuestión de tiempo. ¿Cómo? ¿Qué aún no has visto el sitio web del curso? Y, ¿a qué esperas? Ah, que no sabes dónde está.

Eso tiene solución: haz clic aquí y te llevo.

Estos chicos van a arrasar. Ya lo veréis.

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@Federrom

20/09/2012

Tenía una entrada preparada para la vuelta del verano, pero se ha quedado en un segundo plano después de enterarme del fallecimiento de Federico Romero.

Federico Romero. Leer o escuchar esas dos palabras siempre me ha sacado una sonrisa… menos hoy. Hoy leer tu nombre me ha llenado de amargura, mi querido Fede. La tristeza me ha invadido. No me lo acabo de creer. Te has ido. ¡Qué injusto es eso!

Yo nunca te llamé Federrom. Aunque el nombre está muy acertado, a mí me gustaba más Fede. Es menos original, lo sé, pero para mí es más entrañable porque me recuerda a alguien que se llama así y que fue muy especial para mí durante mi infancia.

Te conocía de las asambleas de Asetrad y de otros «saraos» traductoriles. Desde el momento en que intercambié las primeras palabras contigo, me inspiraste un montón de ternura. ¡Qué delicia de hombre, por Dios! Juntaros a ti, a Laura Munoa y a Fernando Navarro daba un «subidón» impresionante.

Qué maravilla.
Congreso de Asetrad (Salamanca, 2008).

Hablar contigo era una maravilla: transmitías una sensación de tranquilidad gloriosa. Eras agradable, modesto a más no poder, y cauto, pero también decías las cosas; eso sí, de modo que no hiriese a nadie o por lo bajini, como cuando hablábamos en privado del sueldo de cierta persona (¡al final lo conseguimos!). Sólo con escuchar tu nombre, a mí ya me venía una sonrisa a la cara. Y, si, además, te veía, ya ni te cuento. De hecho, siempre que podía aprovechaba para charlar contigo.

¿Y sabes una cosa que me chiflaba de ti? Que, aunque ya no eras un niño, seguías manteniendo parte de esa inocencia que les caracteriza, y eso a mí me inspiraba mucha ternura. De hecho, se te veía en la cara: en esa expresión tan risueña que te caracterizaba. ¡Fede, eras tan «achuchable»!

Los fumanchús.
Asamblea de Asetrad (Madrid, 2006).

¿Te acuerdas del congreso de Salamanca de Asetrad? Yo iba de ponente en una mesa redonda y, durante mi turno y el de mis compañeros, salió un tema un tanto delicado. Me tocó a mí contestar a la persona que preguntó y, nada más terminar la ponencia, me fui directa a ti y a Laura Munoa en busca de vuestra aprobación. Sí, para mí eras una referencia en cuanto a hacer las cosas bien y, dada tu cautela, el hecho de que tú (y Laura, todo sea dicho) aprobaseis lo que yo había dicho, me llenaba de tranquilidad.

Qué grupo más salao.
Congreso de Asetrad (Salamanca, 2008).

Buscando en mis archivos, he visto el mensaje que mandé a la Fundéu hace dos años. Yo estaba convencida de que «fallera mayor» se escribía con minúscula inicial, pero unos compañeros me hicieron dudar, así que aproveché un artículo de la Fundéu sobre las Fallas para preguntarles. Qué sorpresa más grata me llevé cuando me contestaste tú.

Tan modesto como siempre, entre otras cosas, me decías:

«Hola, Luisa. Soy Federico Romero.

Aunque apenas me atrevo a discutir contigo sobre fallas y falleras ;-), el cargo, en efecto, se escribe con inicial minúscula, pese a la tendencia que todos tenemos a mayusculizar lo que nos parece especialmente importante.»

¿No te atrevías a discutir conmigo sobre las Fallas? Sí, yo soy muy fallera, ¡pero estaba ansiosa por aprender de ti! Qué mono eras.

Asamblea de Asetrad (Madrid, 2009).

 [Me falta la foto de 2011, pero no la encuentro. La pondré cuando aparezca. Y las anteriores a 2006 se las comió un virus.]

La última vez que nos vimos fue el año pasado en la asamblea de Asetrad, que se celebró aquí, en Valencia. ¿Te acuerdas del domingo? Fuimos a comer Laura Munoa, tú y yo a una zona arbolada de mi ciudad a la que os llevé. Yo pasaba por un momento difícil, y tú y Laura me ayudasteis un montón. Hablar con vosotros era tan reconfortante. Lo cierto es que fue una comida muy agradable. Cuando os dejé en la estación de tren, me quedó una sensación agridulce: agria porque os habíais ido; dulce porque veros a ti y a Laura suponía un atracón precisamente de eso, de dulzura. Y todo esto sin saber que iba a ser la última, porque este año nos fallaste en Bilbao.

La noticia me ha trastocado. Pensar que ya no te voy a volver a ver en ningún «sarao» traductoril me llena de tristeza. ¡Che, Fede! ¡Menuda faena nos has gastado! 😦

Cuando murió mi padre (que, por cierto, también en esa ocasión me mandaste tu cariño), mi hermana dijo: «Hay un ángel más en el cielo».

Ahora hay dos.

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